Actualmente vivimos en tiempos realmente interesantes, en los que muchas
mujeres quieren parecerse a estándares de belleza imposibles e insensatos. Son miles los anuncios y productos que nos
ofrecen los medios, haciéndonos creer que es ese el perfil perfecto y atractivo visual, lo que se necesita
realmente para ser feliz. Donde la imagen es el reflejo de la persona, sin darle importancia a las palabras
y pensamientos.
Un mundo de estereotipos sociales, donde cada vez más crea personas inseguras,
de baja autoestima. El psiquiatra
Ricardo Valdés afirma: “la sociedad ha marcado unos modelos de belleza que nos
dan una expectativas, pero que lo nos está creado es frustración”.
Sin duda alguna, para muchos el
físico se ha convertido en parte fundamental de nuestra cultura, uno de los
requisitos en los concursos de belleza. Según Marcela Antonacci en su
publicación IMujerBelleza, afirma: “son
competencias donde un grupo de mujeres o en algunos casos de niñas, se
presentan ante jueces que evalúan su hermosura de acuerdo a estándares
prestablecidos y, además, las juzgan por algunas de sus habilidades. Como
resultado se selecciona una ganadora que suele ser denominada reina y dos acompañantes
llamadas por lo general primera y segunda princesa, las cuales el jurado vota.
Aquella que obtuvo más votos será la ganadora y las dos que obtuvieron menor
cantidad serán sus acompañantes”.
Pero ¿a qué
mujer le gusta que la comparen con otras, tildándolas de menos bonita? Realmente
son muchas las controversias que se presentan en estos concursos, ya que afecta
de diversas maneras a las participantes.
El
lado oscuro de la belleza
Actualmente,
la publicidad y estos tipos de certamen afectan psicológicamente y físicamente a las mujeres por el tanto
bombardeo, donde le exigen cada día ser súper delgadas, con rostros perfectos y
con una juventud eterna; afectándole el autoestima, creándoles problemas de
personalidad y trastornos alimenticios.
Una de las consecuencias de
las dietas estrictas que se someten las
mujeres, la más frecuente es la anorexia.
La Organización Mundial de Salud la considera como una enfermedad mental. Estefany
García en su ensayo “Estereotipos de belleza”, asevera que las chicas que más
sufren esta enfermedad, son las inteligentes de la clase, las más exigentes
consigo mismas y las perfeccionistas.
Pulido
Silva, en su libro “Estética”, plasma: “Tienen mayor riesgo las chicas con una
personalidad obsesiva, que son muy perfeccionistas y autoexigentes, las chicas
inseguras de sí mismas y que tienen una gran preocupación por su imagen.
También aquellas que practica alguna actividad como el modelaje que le exigen
un cuerpo excesivamente delgada y se someten en dietas estrictas”
Por el
amor al bisturí…
Por
otro lado, la constante preocupación por el físico perfecto lleva a la obsesión
de cirugías que les aporte mayor
seguridad y autoestima. Efraín Castillo, especialista de cirugía estética,
señala que Venezuela ocupa el sexto lugar a nivel mundial después de Brasil,
Estados Unidos, México, Alemania y Colombia de mujeres que se someten al
quirófano para perfeccionar su cuerpo, “pese a la crisis económica, en los
últimos años casi se triplicó el número de intervenciones de este tipo.
Venezuela se moldea con bisturí”
La
vicepresidenta de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, la doctora Linda
Rincón, acotó que en Venezuela se realizan por mujer más de una
cirugía que en otra parte del mundo, lo que
lo posiciona de primer lugar. “La cirugía
estética se ha masificado porque los
venezolanos de todas las clases sociales se someten a intervenciones de este
tipo si tienen la oportunidad”, agrego la doctora Linda Rincón.
La preocupación y
presión de aceptación social por la
belleza tipo Barbie lleva a la adicción del quirófano sin pensar en los efectos
que estas puedan ocasionar. Para la
Psicóloga Mónica Becerra, “esta
condición puede ir directamente relacionado con un tipo de alteración mental
llamado Trastorno Dimórfico Corporal. Este tipo de trastorno, lleva a la
persona a percibirse con defectos físicos que no tiene o que si los tiene son
escasamente notorios”
En
muchos casos, las personas obsesionadas por este tipo de cirugías tienen
expectativas fantasiosas, ya sea que se quieren parecer a su ídolo, querer ser
cierto estereotipo de hombre o mujer y otros múltiples factores de los cuales
terminan siendo víctimas de su propio cuerpo, afirma Becerra.
Estamos en una sociedad
donde ya no se trata de cómo soy, sino de cómo me quieren ver los demás. “Cualquier
persona que se desea operar debe estar consciente que esta misma implica
riesgos no solo a nivel físico sino también psicológico”, finalizó la psicóloga
Mónica Becerra.
Ahora bien, debemos tener
conciencia y analizar si un físico delgado o estar a la moda nos da la
verdadera felicidad. Si bien es cierto, los cuerpos son temporales, la
vestimenta y lo material se desgasta, pero la seguridad y el amor propio se mantienen.
¡Dile no a los estereotipos! ¡Ámate, acéptate y valórate!
Bravo,
Andrid
Muy bueno!!
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