martes, 17 de noviembre de 2015

Más cerebro y menos estereotipos



Actualmente vivimos en tiempos realmente interesantes, en los que muchas mujeres quieren parecerse a estándares de belleza imposibles e insensatos.  Son miles los anuncios y productos que nos ofrecen los medios, haciéndonos creer que es ese el perfil  perfecto y atractivo visual, lo que se necesita realmente para ser feliz. Donde la imagen es el reflejo  de la persona, sin darle importancia a las palabras y pensamientos.

Un mundo de estereotipos sociales, donde cada vez más crea personas inseguras, de baja autoestima.  El psiquiatra Ricardo Valdés afirma: “la sociedad ha marcado unos modelos de belleza que nos dan una expectativas, pero que lo nos está creado es frustración”.

            Sin duda alguna, para muchos el físico se ha convertido en parte fundamental de nuestra cultura, uno de los requisitos en los concursos de belleza. Según Marcela Antonacci en su publicación IMujerBelleza, afirma: “son competencias donde un grupo de mujeres o en algunos casos de niñas, se presentan ante jueces que evalúan su hermosura de acuerdo a estándares prestablecidos y, además, las juzgan por algunas de sus habilidades. Como resultado se selecciona una ganadora que suele ser denominada reina y dos acompañantes llamadas por lo general primera y segunda princesa, las cuales el jurado vota. Aquella que obtuvo más votos será la ganadora y las dos que obtuvieron menor cantidad serán sus acompañantes”.

Pero ¿a qué mujer le gusta que la comparen con otras, tildándolas de menos bonita? Realmente son muchas las controversias que se presentan en estos concursos, ya que afecta de diversas maneras a las participantes.

El lado oscuro de la belleza

            Actualmente, la publicidad y estos tipos de certamen afectan psicológicamente  y físicamente a las mujeres por el tanto bombardeo, donde le exigen cada día ser súper delgadas, con rostros perfectos y con una juventud eterna; afectándole el autoestima, creándoles problemas de personalidad y trastornos alimenticios.

Una de las consecuencias de las dietas estrictas que se  someten las mujeres, la  más frecuente es la anorexia. La Organización Mundial de Salud la considera como una enfermedad mental. Estefany García en su ensayo “Estereotipos de belleza”, asevera que las chicas que más sufren esta enfermedad, son las inteligentes de la clase, las más exigentes consigo mismas y las perfeccionistas.    

            Pulido Silva, en su libro “Estética”, plasma: “Tienen mayor riesgo las chicas con una personalidad obsesiva, que son muy perfeccionistas y autoexigentes, las chicas inseguras de sí mismas y que tienen una gran preocupación por su imagen. También aquellas que practica alguna actividad como el modelaje que le exigen un cuerpo excesivamente delgada y se someten en dietas estrictas”

Por el amor al bisturí…

            Por otro lado, la constante preocupación por el físico perfecto lleva a la obsesión de cirugías que les aporte  mayor seguridad y autoestima. Efraín Castillo, especialista de cirugía estética, señala que Venezuela ocupa el sexto lugar a nivel mundial después de Brasil, Estados Unidos, México, Alemania y Colombia de mujeres que se someten al quirófano para perfeccionar su cuerpo, “pese a la crisis económica, en los últimos años casi se triplicó el número de intervenciones de este tipo. Venezuela se moldea con bisturí”
           
            La vicepresidenta de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, la doctora Linda Rincón, acotó que en Venezuela se realizan por mujer más de una
cirugía que en otra parte del mundo, lo que lo posiciona de primer lugar.  “La cirugía estética se ha masificado porque los venezolanos de todas las clases sociales se someten a intervenciones de este tipo si tienen la oportunidad”, agrego la doctora Linda Rincón.

La preocupación y presión  de aceptación social por la belleza tipo Barbie lleva a la adicción del quirófano sin pensar en los efectos que estas puedan ocasionar.   Para la Psicóloga  Mónica Becerra, “esta condición puede ir directamente relacionado con un tipo de alteración mental llamado Trastorno Dimórfico Corporal. Este tipo de trastorno, lleva a la persona a percibirse con defectos físicos que no tiene o que si los tiene son escasamente notorios”

            En muchos casos, las personas obsesionadas por este tipo de cirugías tienen expectativas fantasiosas, ya sea que se quieren parecer a su ídolo, querer ser cierto estereotipo de hombre o mujer y otros múltiples factores de los cuales terminan siendo víctimas de su propio cuerpo, afirma Becerra.

Estamos en una sociedad donde ya no se trata de cómo soy, sino de cómo me quieren ver los demás. “Cualquier persona que se desea operar debe estar consciente que esta misma implica riesgos no solo a nivel físico sino también psicológico”, finalizó la psicóloga Mónica Becerra.

Ahora bien, debemos tener conciencia y analizar si un físico delgado o estar a la moda nos da la verdadera felicidad. Si bien es cierto, los cuerpos son temporales, la vestimenta y lo material se desgasta, pero la seguridad y el amor propio se mantienen. ¡Dile no a los estereotipos! ¡Ámate, acéptate y valórate! 

Bravo, Andrid

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